Cómo presentar tu trabajo de branding: Guía para diseñadores gráficos que están comenzando
Si estás dando tus primeros pasos como diseñador gráfico en el mundo del branding, probablemente te enfrentes a un reto muy común: cómo presentar tu trabajo de forma profesional y segura sin sentir que estás vendiendo humo.
La realidad es que no basta con diseñar algo bonito. Saber cómo mostrarlo, explicarlo y entregarlo al cliente es igual de importante que haberlo creado. Esta guía está pensada para ayudarte en ese proceso, paso a paso.
Presenta tu propuesta de branding con mockups que cuenten una historia
Después de desarrollar una identidad visual (sí, eso incluye más que solo el logo: hablamos de paleta de colores, tipografías, estilos gráficos, etc.), viene uno de los momentos clave: la presentación.
Aquí es donde los mockups se vuelven tus mejores aliados. Son esas imágenes que simulan cómo se verá tu diseño aplicado en la vida real: tarjetas, packaging, redes sociales, camisetas… Elegí mockups que tengan sentido con el estilo de la marca, que la representen bien. No pongas tu diseño en una taza solo porque sí: todo tiene que sumar.
Pro tip: prepará varias propuestas que estén al mismo nivel, sin que una sea claramente «la buena». Eso le da al cliente una sensación de libertad para elegir.
Pero ojo: no alcanza con mostrar cosas lindas. Cada decisión debe tener una explicación. ¿Por qué ese color? ¿Por qué esa tipografía? ¿Por qué el ícono tiene esa forma? Mostrar que hay un pensamiento estratégico detrás te hace ver como un profesional, no solo como alguien que sabe usar Illustrator.
Muestra la estrategia detrás del diseño (sí, aunque seas diseñador)
Antes de ponerte a diseñar, es importante pensar qué historia vas a contar con esa marca. Acá entra lo que se llama “estrategia de marca”. No tiene que ser complicado: se trata de entender bien quién es la marca, cómo quiere que la vean, qué valores tiene y a qué público apunta.
Podés resumir esto en un documento (puede ser súper visual, tipo presentación) donde expliques cosas como:
Qué personalidad tiene la marca
Cómo se quiere posicionar
A quién le habla
Qué historia cuenta (el famoso storytelling)
Qué estilo visual la representa
Este paso ayuda a que vos tengas claridad y a que el cliente entienda que el diseño no es solo estética, sino una herramienta para comunicar mejor.
Un buen recurso es crear un pequeño “moodboard” o una guía visual antes de arrancar con el diseño final. Así todos están en la misma página desde el comienzo.
Cómo manejar el feedback del cliente sin frustrarte (ni frustrarlo)
Presentar tu propuesta es solo el comienzo. El cliente va a tener dudas, sugerencias y tal vez hasta cambios. Es parte del proceso. Y sí, puede ser desafiante, pero también es una oportunidad para mejorar el resultado final.
Algunos consejos:
Escuchá con atención: A veces lo que el cliente dice no es lo que realmente quiere. Aprendé a leer entre líneas.
No tomes las correcciones como algo personal: No es un ataque a tu talento, es parte del trabajo.
Explicá el “por qué” de cada decisión: Eso ayuda a que el cliente entienda y respete tu trabajo.
Documentá todo: Desde el primer presupuesto hasta las entregas finales. Es más profesional y te da tranquilidad.
Algunas personas trabajan sin límites fijos de correcciones, otras ponen un máximo. Hacé lo que te funcione, pero siempre con claridad desde el inicio.
Entrega final: guía de archivos y manual de marca (para que no arruinen tu diseño después)
Una vez que la marca está aprobada, toca entregar todo lo necesario para que el cliente pueda usarla bien (y no la distorsione por desconocimiento).
Lo ideal es que entregues:
Una guía de archivos finales: con todos los formatos (PNG, JPG, PDF, editables), plantillas en Canva si aplica, y explicaciones básicas de uso.
Un manual de marca: con las reglas claras de cómo usar el logo, los colores, las tipografías, etc. Esto ayuda a que cualquier otra persona (otro diseñador, imprenta, community manager) use la marca de forma coherente.
Esto no solo eleva tu valor profesional, sino que evita que la marca termine usándose mal, perdiendo fuerza con el tiempo.
En resumen…
Presentar tu trabajo de branding como diseñador gráfico implica mucho más que mostrar cosas lindas. Tenés que:
Mostrar el diseño aplicado con mockups relevantes
Explicar las decisiones detrás del diseño
Comunicar la estrategia y el concepto de la marca
Saber manejar el feedback con paciencia y claridad
Entregar una guía completa y bien organizada para que el cliente use la marca correctamente
Si hacés esto, no solo vas a diseñar marcas, vas a construir relaciones más profesionales y duraderas con tus clientes.